CUIDA TU PRIVACIDAD EN LAS REDES SOCIALES
Hasta inicios del siglo XXI había un juego entre los adolescentes que consistía en llenar un cuestionario con los datos personales, los hobbies, las preferencias musicales y deportivas y el nombre del enamorado o enamorada, según corresponda, entre otras informaciones que se podían confiar entre amigos. Era el juego del SLAM. Probablemente su nombre prevenga de un anglicismo y quizá la noción más cercana hace referencia a un vocablo de la jerga del inglés “que se usa entre las personas que pertenecen al mismo grupo social y que se conocen bien”, tal como indica la web de Cambridge Dictionary. El Slam constaba de un cuaderno cuidadosamente forrado y bien adornado, generalmente de propiedad femenina, que incluía un amplio cuestionario. La propietaria debía guardar confidencialidad de los datos que ahí se consignaban, aunque luego todos los que participaban (hombres y mujeres) se enteraban de las respuestas de los demás. La honestidad y el respeto por la informac...